Es el primer día de clase, después de las larguísimas vacaciones de verano, hay mucha emoción, impaciencia  y nervios contenidos. Estamos en la cafetería del colegio y es la quinta vez que me han preguntado si subimos ya. Les respondo que no ; que aún es pronto y faltan tres robóticos.

Son un grupo de 14 alumnos, casi igualado a la mitad entre chicos y chicas, hay robóticos del año pasado y compañeros nuevos. No saben lo que se van a encontrar, que programas nuevos habrá en los ordenadores, sí va a estar  la impresora 3D, etc. Trato de mantener la sorpresa hasta el último minuto. Lo que nunca se esperan es la primera pregunta que les hago cuando llegan a robótica:

¿ Y tú ? ¿Por qué quieres aprender robótica ? …

Suelen quedarse dudando unos momentos ; lo saben, pero decirlo con palabras es bastante más difícil. Se les vienen a la cabeza expectativas, ilusiones y por fin ; la respuesta. Normalmente suelen decir que quieren ser Youtubers, que les encanta Lego y quieren hacer uno que cobre vida y se mueva. También dicen, espero que en broma, que quieren construir un ejército robótico que domine el mundo, qué quieren hacer una APP y enseñársela a su abuelo, su primo, etc.

O como en el caso de uno de nuestros alumnos, Santiago V. , que quieren diseñar un videojuego y que se venda en todo el mundo. Que vaya al Corte-Inglés y que esté en las estanterías, que viaje a Londres o a Japón y que esté presente en todas las tiendas. Esta respuesta no la había escuchado nunca.

Fáciles de adivinar son los motivos de David Aguilar, un chico andorrano que durante años se ha enfocado en la tarea de construirse su propia  prótesis robótica con piezas de Lego.

 

Hand Solo, como el autodenomina con un estupendo sentido del humor, nació carente de un brazo. Han sido años de perfeccionamiento hasta lograr un brazo robótico propio del mismísimo Iron Man. Con el que puede hacer movimientos finos y precisos como beber de una botella de agua o incluso hacer flexiones de brazos.

Este es un vídeo que suele dejar sin palabras a los alumnos ; les emociona y les asombra a partes iguales. Y sobre todo les motiva, en especial en esas tardes, en las que empezamos con Arduino o impresión 3d. Cuando tienen que concentrarse y dar lo mejor de sí mismos. Porque lo realmente valioso no se aprende ni en una hora ni en uno o dos días ; se requiere constancia y motivación. Por eso, en los momentos en los que hay que superar un reto, es importante preguntarse :

¿ Por qué quiero aprender robótica ?

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